5 razones del porqué debemos escribir sobre Dios

En el año 2010 realicé un proyecto en el Instituto donde estudiaba, con el cual quise impulsar la lectura en los creyentes cristianos dentro del área de mi localidad. Una de las razones del porqué hice este proyecto, fue por que noté la falta de lectores que había en ese momento en el ámbito cristiano. Investigando un poco sobre el porcentaje de lectura en México del mismo año, me di cuenta de que mi suposición no estaba equivocada. Según un registro de la INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), México sólo tenía el 2% de lectura a nivel nacional. Es decir, se leía de 1/2 libro a 1 libro por cada mexicano al año, colocándolo en los últimos lugares a nivel mundial en porcentaje de lectura. Esta falta de cultura y de disciplina en la lectura afectó, y sigue afectando al pueblo de Dios en México y en otros países. Por ejemplo, en el caso de España, Italia y Francia, tienen un mayor número de lectores y el índice de libros por año es mucho mayor que el de México (entre 5 y 7 libros por año), pero según un reporte de Protestante Digital (protestantedigital.com) del año 2015, estos 3 países eran los que menos leían la Biblia en todo el continente europeo.
 
En el 2013, la revista Forbes publicó una lista de los 20 países con el índice de lectura más alto. Entre los países que más resaltaban se encontraba India, Tailandia, China y Rusia. En dicho ranking, México ocupaba el lugar 24.
 
En el 2016 cambiaría favorablemente para México. Según el nuevo registro de la INEGI, ahora el mexicano leía aproximadamente 3.8 libros por año. Quizá algunos por placer y otros por tareas escolares, pero la cifra subió con respecto a años pasados. Esto mismo a sucedió con algunos otros países como Alemania, Israel y Japón, mientras que con algunos otros, como en el caso de España que según CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), siguen sin aumentar el porcentaje, pero tampoco lo disminuyen. 
 
La pregunta que interesa.
Cada vez nacen más lectores y más libros son leídos alrededor del mundo. Pero conociendo un poco estos datos, surge una pregunta: ¿por qué nos interesa esto cómo cristianos? Nos debería de interesar por que tenemos la responsabilidad de dar a conocer la Palabra de Dios escrita, y conociendo esta información podremos actuar de una manera más precisa y poder abarcar nuevas áreas y más personas.
Es una noticia buena el saber que en algunos países el índice de lectura está creciendo. Sabemos que la mayoría de los libros que se están leyendo en la actualidad no tienen nada que ver con el evangelio, pero aún así sigue siendo una buena noticia.
¿Por qué digo que esto es una buena noticia? Una vez dijo un Pastor: “fácilmente encontramos al diablo en todas las cosas, pero difícilmente encontramos a Dios”. Que el índice de lectura esté creciendo es una buena noticia por que podemos aprovechar eso para introducir la Palabra de Dios.
 
Hasta ahora hemos visto una pequeña introducción de lo que está sucediendo en algunos países en cuanto a la lectura y veíamos que cada vez hay más lectores en ciertos países. Sabiendo esto quisiera exponer 5 razones del porqué debemos escribir más sobre Dios en la actualidad:
 
  1. Escribamos sobre Dios por que las personas sólo conocen a dios.

 Antes de comenzar a escribir sobre la literatura no cristiana, quisiera decir que soy lector no sólo de libros cristianos. También disfruto leer literatura clásica y universal. Cuido lo que leo por que sé que hay todo tipo de libros. Sólo basta con navegar un poco en las páginas web de librerías seculares para darse cuenta de cuáles son los libros más vendidos al día de hoy. Se pueden encontrar títulos cómo “La iluminación espiritual”, “Transformar tu vida”, libros de auto-superación, romance y sexo ficticio, entre otras cosas más.
Cualquiera que haya pasado un poco sus ojos sobre estas páginas podrá darse cuenta que la gente lee estos libros por que está buscando algo o por que está necesitando algo. La mayoría de estos tipos de libros demuestran que hay algo más grande que nosotros, como lo es el amor, la bondad o la caridad, pero no tienen un conocimiento pleno de la verdad. Es una información a “medias” en los mejores casos (aunque en mi opinión, una información a “medias” es una mentira completa), y en el peor de los casos, algunos libros muestran una declaración de guerra abierta contra Dios mismo. Leyendo estos libros, las personas sólo pueden conocer a un dios, pero no al Dios de la Biblia. Conocen al dios del Yo, al dios del sexo, al dios del dinero, pero no conocen al Dios que creó los cielos y la tierra. El teólogo A. W. Tozer escribió: “el tener un conocimiento erróneo de Dios es un acto de idolatría, por que no se está adorando al Dios verdadero”. La sociedad tiene una idea errónea de quien es Dios por que sólo conocen a otro dios. La literatura secular ha ganado mucho terreno en esta batalla y cada vez son más dioses los que crecen en el corazón de los lectores. En su libro “Dioses falsos”, Timothy Keller escribe: “Cada persona tiene su propio ‘santuario’… donde debe ofrecer sacrificios para obtener bendiciones de la buena vida…” Como las personas sólo conocen a ciertos dioses, debemos escribir hoy más que nunca sobre el Dios verdadero del que hablaba Tozer. Debemos exaltar a Dios por sobre todo lo que se está escribiendo en la actualidad. Si el índice de lectura está creciendo, debemos aprovechar esta oportunidad y escribir más sobre Dios.
[1a Corintios 9:16: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es puesta esta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!”]
 
  1. Escribamos sobre Dios para que las personas puedan conocer a Jesús.

 Escribir sobre Dios es lo mismo que escribir sobre Jesús. Tanto el Padre está en el Hijo como el Hijo está en el Padre. La declaración de fe de Escocia inicia de esta manera: “Confesamos y reconocemos a un sólo Dios, a quien sólo debemos allegarnos, a quien sólo debemos servir, a quien sólo debemos adorar y en quien sólo debemos confiar. Un Dios quien es eterno, infinito, inconmensurable, incomprensible, omnipotente, invisible; uno en sustancia y sin embargo distinto en tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”. Si queremos dar a conocer a Dios con nuestros escritos es indispensable escribir sobre Jesús. No podemos hacer una cosa sin la otra. No los podemos separar. Al no poder separar estos dos, debemos escribir también sobre quién es Jesús, su propósito y relevancia para nuestras vidas. John Piper escribe: “La meta suprema de la vida es mostrar la gloria de Dios por todo lo que Él es y todo lo que Él ha hecho, especialmente la gracia que nos ha demostrado en la obra de Jesús”. Leíamos en el primer punto que la gente lee cierto tipo de libros por que está buscando algo o por que necesita respuestas para sus diferentes tipos de preguntas. Ellos deben de saber que la única respuesta se encuentra en Jesús y en lo que Él ha hecho en la cruz por nosotros. Necesitamos escribir sobre Jesús para que cada vez más personas puedan leer de su sacrificio, de su entrega total y de su amor. Esto es un asunto que la gente no sabe muy bien y por consecuencia no lo entiende muy bien. Las personas compran estos libros por que quieren saber qué necesitan hacer. Nosotros debemos escribir para hacerles saber que no se trata de lo que ellos puedan hacer, sino de lo que Jesús ya ha hecho por nosotros. Escribamos más sobre Jesús para poder conducir a las personas a Dios.
[Juan 14:6: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”]
 
  1. Escribamos sobre Dios para que las personas puedan conocer al Espíritu Santo.

 En el punto pasado veíamos que tanto el Padre como el Hijo son uno mismo. Pero en esta perfecta armonía habita también otra persona: el Espíritu Santo. Si queremos escribir sobre Dios, deberíamos conocer al Espíritu Santo ya que sólo Él conoce de verdad a Dios [1a Corintios 2:11] y habita en nosotros para poder conocer mejor a Dios [1a Corintios 2:12]. El problema es este mismo: casi no lo conocemos. El pastor Francis Chan escribió un libro que tiene como titulo una verdad muy radical: “El Dios no conocido”. En su introducción escribe lo siguiente: “Si yo fuese Satanás y mi objetivo final fuese frustrar el reino y los propósitos de Dios, una de mis principales estrategias sería conseguir que los asistentes de las iglesias ignorasen al Espíritu Santo”. Si muchos como cristianos desconocemos al Espíritu Santo, ¿cuánto más los no creyentes? Las personas siguen leyendo libros sin sentido por que no hay nadie que los convenza de pecado, de justicia y de juicio. Veíamos que es una buena noticia que el índice de lectura esté creciendo aunque la literatura no sea la correcta. Por esto mismo debemos escribir sobre el Espíritu Santo, ya que sólo Él podrá guiarlos a leer y entender la mejor literatura que existe: la Palabra de Dios. La Biblia es menospreciada en muchas partes del mundo por muchas razones, pero una de las principales razones es por que las personas no entienden lo que leen. Han vivido demasiado tiempo en tinieblas que se han acostumbrado a estar cegados. Vivimos en una época donde como cristianos hemos escondido la lámpara debajo del almud. Debemos escribir más sobre el Espíritu Santo para que las personas puedan saber cómo leer buena literatura. Sólo Él los puede guiar a leer la literatura que es verdadera. Sólo Él nos puede guiar hacia la Palabra de Dios.
[Juan 16:13: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad…”]
 
  1. Escribamos sobre Dios para que las personas puedan conocer su Palabra.

 La Palabra de Dios está en guerra. Tristemente hay más ojos puestos en otros libros que en el libro de libros. Las noticias falsas están a la orden del día en las redes sociales y la gente las está consumiendo como los niños devoran su dulce favorito. Y no sólo eso, se ha vuelto una práctica satisfactoria para muchos cristianos el debatir públicamente entre otros creyentes la “sana doctrina” que profesan tener. La sociedad no sabe diferenciar entre la verdad y la mentira y nosotros sólo alimentamos las dudas con nuestras diferencias doctrinales y críticas en la web. Y las personas por no saber diferenciar, tampoco consultan a la fuente para investigar si lo que leen es falso o verdadero. Simplemente lo aceptan sin más ni menos. Por eso la importancia del punto número 3: escribamos sobre el Espíritu Santo por que sólo Él nos guía hacia la verdad. Hoy más que nunca debemos escribir sobre la Palabra. Debemos de llenar las redes sociales, los periódicos, los anuncios, las revistas y los blogs con la Palabra de Dios. No son nuestras opiniones o criticas lo que hará cambiar de parecer a los incrédulos, sino solamente las Sagradas Escrituras. Debemos escribir más sobre la Palabra para que las personas sepan cual es la manera en la que Dios se quizo comunicar con nosotros para enseñarnos su voluntad. La confesión de fe de Westminster dice lo siguiente: “Los seres humanos no tienen excusa delante de Dios, porque la luz de la naturaleza, las obras de la creación y providencia, revelan la bondad, la sabiduría y el poder de Dios; sin embargo, estas no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad, que es necesario para la salvación. Por lo tanto, agradó al Señor, en diferentes épocas y de diversas maneras, revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; y luego, para la mejor preservación de la verdad y para un más seguro establecimiento y consuelo de la iglesia contra la corrupción de la carne, la malicia de Satanás y del mundo, le agradó también poner por escrito, en forma completa, dicha revelación; lo cual hace que las Santas Escrituras sean muy necesarias, puesto que ahora han cesado ya aquellas maneras anteriores por las cuales Dios reveló su voluntad a su pueblo”. La sociedad necesita empezar a alimentarse de buena literatura, de literatura verdadera que no crea confusión y que disipa toda duda. Necesitan leer de la única literatura que nos puede hacer libres: La Palabra de Dios.
[Juan 6:63: “… las palabras que yo os he hablado… son vida”]
 
  1. Escribamos sobre Dios para poder hacer discípulos que leen.

 Aún y dentro del ámbito cristiano, hay libros cristianos que no se deberían de leer (o mejor dicho, nunca se debieron de haber escrito). Es cómo un viejo dicho: “no todo lo que brilla es oro”. Tristemente la secularidad se ha introducido fuertemente en la iglesia. Pocos libros hablan de Dios, pocas canciones hablan de Jesús y pocos sermones hablan del Espíritu Santo. Doy gracias a Dios que Él se ha guardado un remanente fiel en distintas partes del mundo, pero como hermanos en la fe debería de ser algo que nos preocupe como familia que somos. Se hacen prosélitos dos veces más hijos del infierno más rápido que lo que la iglesia está haciendo discípulos. Cada vez hay más cabras en lugar de ovejas. Más cizaña en lugar de trigo. ¿Cuál es el problema de todo eso? Lo dice la Biblia en Oseas 4:6: “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento…” Inicié este artículo hablando sobre el índice de lectura en distintos países, y pudimos ver que poco a poco en distintas partes del mundo el índice está creciendo, y por la misma razón que está creciendo, debemos aprovechar y escribir más sobre la verdad que profesamos. Las personas deben de saber quién es Dios, quién es Jesús y quién es el Espíritu Santo. Pablo pedía oración para que se abrieran puertas para la predicación del evangelio [Colosenses 4:3]. Creo que estos crecimientos en el índice de lectura son una puerta abierta, una oportunidad para escribir más sobre nuestro Dios. Si el mundo está leyendo cada vez más, también deberíamos de hacerlo nosotros. Necesitamos creyentes que sepan aprovechar este tipo de oportunidades para alcanzar a más personas. Hoy la iglesia y el mundo necesitan discípulos cimentados fuertemente en la Palabra de Dios. Discípulos que no crean todo lo que leen, pero que sí crean todo lo que leen en la Palabra. Discípulos que lean y que escudriñen la Palabra de Dios y que también la enseñen a otros. Necesitamos discípulos que hagan discípulos.
[Romanos 10:14: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cuál no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”]
 
Existen más de 5 razones.
Sé que habrá muchas otras razones por las cuales debemos escribir sobre Dios, pero me pareció bien por el momento estos 5 puntos: Para dar conocer a Dios, para dar conocer a Jesús, para dar conocer al Espíritu Santo, para dar conocer su Palabra y para hacer discípulos que leen. Al escribir más sobre Dios no debemos de perder de vista el escrito más importante: el suyo. Nuestros escritos solo serán una herramienta más, pero el suyo es el único capaz de transformar.
Como creyentes podemos escribir sobre muchas cosas (como lo hago yo en este blog), pero no olvidemos escribir siempre sobre lo más importante: Dios mismo. Con este artículo también quisiera promover la lectura como lector que intento ser. Mi deseo es que el índice pueda crecer en todo el mundo y no sólo en mi país. Pero tengo un deseo mayor para todos y principalmente para mi persona: amar cada vez más al mejor escritor de todos: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

One comment on “5 razones del porqué debemos escribir sobre Dios”

  1. muy bueno lo que escribes, y pues agregando un poco, un pastor una vez menciono en una predica, muchos saben de Dios, pero no lo conocen, que es esto que no tienen una relación con Dios, es nuestra tarea como cristiano que ellos conozcan a Dios,

    bendiciones

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